Jackson Guitar

viernes, 19 de septiembre de 2014

Padres poco permisivos

¡Hola de nuevo!

Bien, como tema ganador de la encuesta que es, hoy toca hablar sobre padres poco permisivos.

"¿Que queréis ir en tren una amiga y tú solas a Barcelona? ¡Pero si tenéis quince años!", "¿Al centro comercial sin padres? ¡Ni hablar!", "¿Pero cómo te vas a comprar esta camiseta? Si es toda negra y sale una calavera...", y demás frases que más de uno habrá escuchado decir a sus padres (o a los padres de un amigo)...

Primero de todo, decir que me parece totalmente correcto y coherente que los padres se preocupen de la seguridad de sus hijos (lo raro sería que no lo hiciesen), pero cuando se llega a cierta edad, el que te restrinjan ciertas cosas es un poco, hablando en plata, tocahuevos.

Pongamos de ejemplo la primera situación entrecomillada. Si fuera el caso de que vivieras relativamente cerca de Barcelona (he dicho esa ciudad por poner un ejemplo, pero adáptalo a la que creas conveniente para interpretarlo), ¿qué pensarías? Posiblemente "joder, si con quince años mis padres no me dejan coger el tren hasta ahí, vamos bien...", o pongamos el de la camiseta, ¿a quién no le gusta comprarse la ropa que a uno mismo le gusta?

Llega una edad en la que queremos probar cosas nuevas, queremos salir del ámbito en el que llevamos más de una década, ¡QUEREMOS EXPERIMENTAR! ¿Y qué consiguen los padres cuando no nos dejan experimentar (cuidaíco que suena peligroso)? Pues que no nos conozcamos tanto.

Bien es cierto (o eso creo) que nunca llegamos a conocernos completamente, pero cuando queremos empezar a hacerlo, arriesgarnos a cometer algún error y así aprender de él, saber qué nos conviene más y qué nos conviene menos, dónde nos gusta estar, con quién y adónde nos gusta ir, saber con qué prendas se siente uno más cómodo o con qué música más identificado, es entonces cuando los padres creo que deberían empezar a dar más libertad y dejar un poco de lado el "hasta que no seas mayor de edad, somos nosotros quienes mandan en esta casa".

En resumen, padres del mundo, hay un momento en la vida en el que ya no queremos seguir llevando rueditas con la bici, ni rodilleras con el monopatín, y si nos caemos y nos hacemos daño, sabemos que la próxima vez iremos con más cuidado o evitaremos ir por ese camino, pues igual que vosotros aprendisteis sobre la vida a base de errores, nosotros también tenemos ese derecho, ¿no creéis?

¡Hasta la próxima! :)


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